¿Alguna vez te has preguntado qué le diría tu "yo" del pasado al "tú" de ahora?
Encontré algo que escribí hace 8 años, primero no lo quería leer porque pensé que tal vez había escrito algo muy tonto; sin embargo, lo leí y mi "yo" del 2011 me dio un consejo que siempre olvido de poner en práctica. Esto fue lo que escribí:
"Hoy mientras viajaba en el colectivo vi una escolar de unos 11 años, que estaba muy maquillada y vestía como una chica mucho mayor. Mirándola me puse a pensar que me gustaría tener su edad, para poder vestirme como una niña de nuevo.
Yo a esa edad, siempre tenía ese afán de querer ser mayor, y debo reconocer que en algunas cosas me apresuré. Aunque no puedo cambiar el pasado, me doy cuenta que hubiera sido maravilloso disfrutar más mi niñez y adolescencia. Son años que nunca volverán.
Hay adolescentes que ya quieren tener sexo, niñas que ya quieren vestirse como mayores, novios que están desesperados por casarse, casados que ya quieren divorciarse, etc. No hemos aprendido a hacer lo mejor en lo poco y queremos más.
El corazón del ser humano está lleno de deseos, que Dios nos concederá A SU TIEMPO, El problema radica en que muchas veces esos deseos nos ciegan, queremos adelantarnos, nos estresamos y hasta enfermamos. No podemos ver lo hermoso del tiempo que estamos viviendo y perdemos muchas oportunidades.
Disfrutemos cada etapa que nos toca vivir, nuestro presente, y aprendamos a vivir sabiamente, sin apresurarnos. Aunque no sea fácil, estoy segura que si vamos por ese camino nuestra vida será mucho más provechosa…