Desde mi etapa escolar, valoro profundamente el impacto que formar una conexión significativa con un adulto contribuyó a mi crecimiento. Aunque mis amistades más cercanas se formaron fuera del colegio, fue allí donde encontré a los primeras personas que sirvieron como mentores e influyeron en mi formación personal. Ya más adelante, me daría cuenta de que la guía de estos adultos resultaba clave p...
Desde mi etapa escolar, valoro profundamente el impacto que formar una conexión significativa con un adulto contribuyó a mi crecimiento. Aunque mis amistades más cercanas se formaron fuera del colegio, fue allí donde encontré a los primeras personas que sirvieron como mentores e influyeron en mi formación personal. Ya más adelante, me daría cuenta de que la guía de estos adultos resultaba clave para orientar mis aprendizajes.
Con el tiempo, estas experiencias moldearon mi visión de la enseñanza. Desde hace más de diez años comencé a trabajar como tutor particular, asumiendo de forma natural un rol similar al de mis mentores: no solo apoyando a los estudiantes en lo académico, sino también ayudándolos a desarrollar confianza, hábitos de estudio y pensamiento crítico. Este trabajo me ha permitido conectar con personas increíbles (tanto estudiantes como padres de familia), y me ha permitido aportar en el desarrollo de un estudiante así como otros adultos lo hicieron conmigo.
Con esta perspectiva, entiendo el ser profesor particular como un proceso que va más allá del contenido. No se trata solo de repetir los contenidos una y otra vez, sino de comprender la raíz de los problemas de aprendizaje y atenderla con cuidado, mostrando a cada estudiante que la falta de comprensión no se trata de una carencia intelectual, sino de una dificultad diferente. Sea en el curso que sea (porque he dictado clases de todo tipo), mi misión es que mis estudiantes puedan entenderse mejor a sí mismos en sus entornos de aprendizaje, conociendo sus debilidades sin desmotivarse y aprendiendo la mejor manera de enfrentarse a ellas.