Mi objetivo es lograr que los alumnos se diviertan aprendiendo, que vean súper fácil la materia, tanto así que llegue a ser su favorita y quieran aprender más y más, y para conseguirlo voy a transformar mi clase en el lugar más emocionante del colegio, donde cada día sea una nueva aventura y cada concepto una herramienta para entender el mundo que les rodea, porque cuando un niño se divierte mien...
Mi objetivo es lograr que los alumnos se diviertan aprendiendo, que vean súper fácil la materia, tanto así que llegue a ser su favorita y quieran aprender más y más, y para conseguirlo voy a transformar mi clase en el lugar más emocionante del colegio, donde cada día sea una nueva aventura y cada concepto una herramienta para entender el mundo que les rodea, porque cuando un niño se divierte mientras aprende, su cerebro se abre como una esponja y todo se vuelve más fácil, cuando conecto lo que explico con sus videojuegos, sus series favoritas o sus problemas cotidianos, la materia deja de ser algo abstracto en un libro y se convierte en algo vivo que les pertenece, cuando me equivoco delante de ellos y lo celebramos juntos, les enseño que equivocarse es parte del camino y no algo que deba darles vergüenza, cuando en lugar de darles respuestas les hago preguntas que les encienden la curiosidad, empiezan a mirar el mundo con otros ojos y a querer descubrir por sí mismos, y sobre todo cuando me tomo el tiempo de conocer sus nombres, sus historias, sus sueños y sus pasiones para integrarlas en cada lección, cada niño siente que esa clase es también un poquito suya, que ahí hay un espacio donde es visto, donde es importante, donde lo que él ama también importa, y es ahí, justo en ese punto donde la materia se encuentra con su corazón, donde nace esa chispa que convierte una asignatura cualquiera en su favorita y el aprendizaje en algo que ya no pueden ni quieren parar.
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