Descripción del anuncio
¿Cuántas veces has visto a tu hijo regresar del colegio con malas calificaciones en matemáticas, decir “no entiendo nada" o “quisiera que me explicaran de otra manera”?
Estoy seguro de que han sido muchas. Déjame decirte que el problema no ha sido su capacidad, su inteligencia, ni siquiera su motivación; ha sido la forma en que le han enseñado las matemáticas: lo han obligado a memorizar fórmulas vacías sin que él comprenda de dónde salieron; ha tenido que aplicar reglas planetarias “porque sí” y ha tenido que hacerlo de una manera específica “porque así lo hace el profesor”.
La mejor noticia es que no todo está perdido, mis clases particulares ofrecen un enfoque totalmente distinto y mundialmente reconocido: el método Singapur.
A diferencia de las clases de apoyo convencionales, no me centro en la repetición mecánica de ejercicios. El método Singapur se basa en el enfoque C-P-A (concreto, pictórico y abstracto), una escalera de aprendizaje diseñada para que, con la supervisión y apoyo adecuados, tu hijo construya el conocimiento por sí mismo.
En mis clases presenciales las matemáticas "se tocan". Utilizamos materiales manipulativos (bloques, fichas, balanzas) con los que tu hijo experimenta los conceptos físicamente… porque si puede tocarlos, puede hacerlos suyos.
Una vez asimilados, pasamos a la representación pictórica, donde dibujamos la "situación problema". Aquí tu hijo aprende a modelar visualmente lo que está sucediendo, conectando la realidad con la lógica.
Finalmente, y solo cuando las dos etapas anteriores están consolidadas, llegamos a la abstracción. Es aquí donde surgen los números, los símbolos y la aplicación de teoremas, fórmulas y reglas.
La gran diferencia es que, con este método, la fórmula no es una regla mágica que hay que memorizar, sino una conclusión lógica a la que tu hijo llega como resultado de sus experimentos y observaciones.
El resultado es que no solo aprueba los exámenes, sino que desarrolla un pensamiento crítico y una capacidad de resolución de problemas que le servirá para todas las áreas del saber y para toda la vida.
Ven, te animo a que le regales a tu hijo la oportunidad de entender, disfrutar y dominar las matemáticas de verdad. En ese proceso yo estaré allí para acompañarlo.